Sin levantar el lápiz

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Un luchador no abandona

Página 19 · 17 de septiembre de 2026.

Llego al lugar. Parece un gimnasio de un club de barrio, me encanta. Está a menos de 2 km de mi casa —eso acá en el campo es MUY cerca—, y bueno, llego temprano, veo cómo terminan de entrenar los de Muay Thai. Me quedo en el patio mientras me espanto los mosquitos, y van cayendo chicos: 18, 19, 15, 20 años, como máximo, habrá tenido el más grande. La cosa es que, bueno, me presento con el profe, Cristian, y empezamos la clase con el precalentamiento. Hacemos varias cosas: sentadillas, flexiones, vueltas carneras y un ejercicio de fuerza con una soga, que era difícil. Yo estuve flama, porque venía entrenando calistenia. El precalentamiento termina y noto que los pibes se ponen en fila. Yo conozco a uno de ellos, Mateo, que era compañerito de escuela de mi hija en la primaria; sí, tiene 14 años… Entonces, sin quererlo, inconscientemente empecé a mirar/evaluar a mis compañeros, obviamente se veían jóvenes y fibrosos. Los mosquitos seguían molestando, porque, claro, estamos en la costa.

Después de eso, el profe Cristian dijo: “Vamos a luchar”. Puaaaa, pensé yo, qué copado. Bueno, me dijo: “Vos luchá con él” (era un chico de los más grandes, supongamos que habrá tenido 19 años). No me acuerdo del nombre. Creo que ese día era no-gi. El profe me dijo: “Vos hacé lo que sepas…”. Le dije: “No sé nada”. Muy rápidamente diseñé un plan de lucha en mi mente en cuestión de microsegundos… Usar la fuerza del oponente, mantener la calma, controlar la cabeza… “Bueno, defendente como puedas”. Así que bueno, ahí fuimos. Por algún motivo yo estaba tranquilo.

Empezamos a luchar. El pibe parecía tener bastante fuerza. A los pocos segundos fuimos al suelo, como en toda lucha de Jiu Jitsu. Lo tenía encima. Yo, sin darme cuenta, estaba en mi guardia: acostado con la espalda en el suelo y el oponente entre mis piernas. De esta manera lo podía controlar… El pibe me pasa un brazo por debajo del cuello. Hago fuerza, no sé cómo sacárselo. Él hace más fuerza. No sé cómo sucede, pero giramos y quedo yo arriba. Él muy rápidamente me gira de nuevo (raspada) y volvemos al punto anterior. Hago mucha fuerza con las piernas y lo traigo hacia mí, le tomo el cuello (porque había visto eso en los videos) En ese momento pienso: si él está arriba mío, tengo que usar esa fuerza a mi favor. Entonces hago mucha fuerza, muchísima, y con mis brazos lo traigo hacia mi cuerpo. Su cabeza y su torso quedan apretados contra el mío, esa es una posición incómoda para él, sobre todo porque lo estoy apretando. Noto que el pibe se empieza a poner nervioso. No mucho. Me doy cuenta de que intenta mantener la calma a pesar de ser un adolescente en su plenitud. Mantener la calma es algo que el Jiu Jitsu enseña muy bien… Seguimos forcejeando un rato. No sé, supongo que unos pocos segundos, hasta que yo no di más y tapeé. Le dije “No doy más”. Tapear es dar dos golpecitos con la mano abierta sobre el oponente para terminar la lucha y así darla por perdida.

No-gi significa lucha sin kimono. Son dos tipos de luchas distintas, porque en no-gi no podés usar el kimono para hacer los agarres.

Bueno, me dijo el profe: ¡Muy bien! Tenés condiciones. Eso me puso contento. Seguimos con la clase, con el traino, y luché un par de veces más con dos infantes. Hice lo que pude, porque después de esa primera lucha, la primera de mi vida, tan intensa, yo no podía ni respirar. La clase estaba terminando y yo estaba colorado, jadeaba, me temblaban las manos y no podía ni hablar. Literalmente me costaba hablar. Era una cuestión de energía: había consumido todas las energías que mi cuerpo podía dar. Era la primera vez que experimentaba semejante fatiga tan rápidamente. Nunca me había pasado algo así. Después de eso me pasó a buscar Florencia en el auto, que era mi novia en ese momento. Al subirme al auto, ella me hablaba y me preguntó: ¿Y? Sólo le contesté 3 palabras: “No doy más”. Las manos me temblaban mucho, y solo pensaba en dos cosas: comer y dormir.

Ese fue un día revelador para mí. Descubrí que me gusta luchar y, más revelador todavía, que puedo ser bueno en un arte marcial. Nunca en mi vida me lo hubiese imaginado. El sentimiento que generó en mí fue espectacular: haber podido luchar con un pibe de 19 años a los 47 y hacerle una lucha digna, para mí es todo un logro. Un nuevo universo de adrenalina me espera: el club de la pelea, legal. Ese día dormí como nunca en mi vida.

Diciembre 2024 (antes de ir a primer clase de Jiu Jitsu)

…No sé por qué; es decir, no me acuerdo los detalles, pero empecé a interesarme en el Jiu Jitsu, supongo que habré visto algún reel en Instagram o algún video en YouTube, después recordé que Neo en Matrix aprende Jiu Jitsu en unos minutos transferidos por una IA. La cosa es que mi interés empezó a subir cuando continué viendo esos videos y más o menos aprendiendo cómo es el Jiu Jitsu, donde no se pueden hacer golpes, es sólo a base de torsiones, estrangulamientos y llaves en las extremidades. La fuerza es importante, pero mucho más importante es la técnica y mantener la calma en situaciones de extremo stress. Esa idea me encantaba, me fascinaba y, como yo venía haciendo calistenia hacía un tiempo, por primera vez en mi vida hice un deporte y lo sostuve, más allá del yoga… y recordemos que tengo 47 años. Bueno, la cosa es que un día me encontré con el Rodri, que es un vecino de acá de mi pueblo, Arroyo Leyes, y me contó que estaba yendo a entrenar Muay Thai por acá cerca, y le dije: “¡Ah! Mirá vos, a mí me gustaría ir a Jiu Jitsu alguna vez”, le dije, y me dice: “¡El profe también da Jiu Jitsu!” “Naaa”, le dije, “genial, pasame el contacto”. Al otro día le escribí al profe. La clase era el miércoles, o sea, al otro día; me dijo que vaya, así que bueno, fui.

Vuelvo al presente 17 de Sept 2026

Después de ese día, yo seguí yendo a la academia de mi pueblo, no sé por cuánto tiempo… unos dos meses como mucho, supongo, y me pasaron varias cosas, la primera cosa que me pasó fue que se me fatigaron los hombros, entre la práctica de calistenia y la de Jiu Jitsu, me dolían mucho. Esto es algo que me sucede a veces y hace que tenga que cortar por un mes o dos. Después de eso, una vez, no podía dormir del dolor en el cuello, en la garganta, porque me habían estrangulado (nunca me di cuenta de eso) y más tarde creo que me fracturé o fisuré una costilla, digo que creo porque nunca fui al médico, pero estuve como 2 o 3 meses sin poder reírme, estornudar y mucho menos toser, porque la costilla me hacía doler hasta el Alma. Después de esa academia, algunos meses o muchos después, lo volví a intentar en una academia en Rincón, más lejos pero no tanto. Y otra vez llegué a la fatiga de los hombros, y estuve un par de meses recuperándome. Como soy una persona persistente cuando quiero algo, pensé bastante en cómo volver sin lesionarme los hombros. Hice un plan de acción con ChatGPT. La idea era alimentarme lo mejor posible, ganar músculo en calistenia y volver a Jiu Jitsu cuando mi cuerpo esté mejor preparado. Entrené durante unos 4 meses, quizás un poquito más, y en febrero de 2026 la convencí a Martina, mi hija, de ir a Jiu Jitsu en Gracie Barra, una academia que me gusta mucho. Ella abandonó la tercera clase, creo; eso me dolió mucho, pero bueno… la vida es así. Yo seguí yendo religiosamente: Jiu Jitsu + calistenia. En ese punto, antes de retomar el arte suave, iba a calistenia todos los días de lunes a viernes, y después, cuando agregué Jiu Jitsu, hacía 3 días de calistenia y 2 de Jiu Jitsu, hasta que al poco tiempo mi vieja amiga lesión de los hombros apareció nuevamente. Dolía bastante: no podía mover mucho los brazos hacia atrás, así que tuve que dejar momentáneamente todo, calistenia y Jiu Jitsu. Busqué un kinesiólogo y llegué a uno muy bueno por recomendación: se llamaba Cristóbal. Con él trabajamos mi rehabilitación, el hombro izquierdo era el problema y según él, tenía una lesión en el labrum. Después de 2 meses yo estaba listo para volver, y así fue, volví a Jiu Jitsu.

Estaba re contento porque 2 meses sin actividad física no me hacían muy feliz que digamos. Después de 1 mes de felicidad marcial: Un día fui a luchar al turno de la siesta, que no es mi horario ni mi clase habitual, pero me resultaba atractivo el hecho de terminar más temprano, como siempre, hicimos el traino, la explicación y práctica/lucha técnica, donde luchamos aplicando lo que aprendimos sin ir al 100%, digamos a un 60%. La última lucha técnica la hice con Javier, un pibe que debe tener mi edad (no ta pibe), noté que tenía una forma de luchar rígida…tensa, no digo que eso sea malo, pero la combinación de esa forma de luchar + el ser novato, puede ser peligrosa en el Jiu Jitsu, así que ahí estábamos luchando, primero yo arriba, después cambiamos, - Le voy a poner un poco más de resistencia le dije, y me dijo: ¡Sí! Dale, así que bueno, él intentaba pasarme la guardia, y no podía, yo me considero bueno en mi guardia… Intentó muchas cosas y seguía sin avanzar, la cosa se puso tensa, yo utilicé la guardia araña, sostener las mangas de kimono de las manos y con mis pies hacerle fuerza para inmovilizar sus brazos, el tipo se puso nervioso, empezó a hacer más fuerza, entonces decidí cambiar mi posición y fui a un triángulo, con mis piernas rodeaba su cuello, intentando estrangularlo, Javier se puso mucho más tenso y se paró, entonces mis piernas quedaron elevadas, yo estaba sostenido sobre mi propio cuello y en ese punto ya no entendía mucho que estaba pasando, entonces seguimos forcejeando y nos caímos para atrás, creo que nos golpeamos, no sé; se me dio vuelta el mundo… En eso el profe palmea y dice su frase: terminamos, vamos a la vuelta a la calma… me levanto y me doy cuenta que me arde el dedo gordo, no me duele pero me arde.

En el vestuario me pongo las zapatillas y siento un “crack…”, a los pocos días voy al médico y me dice que me fracturé el dedo gordo del pie izquierdo. Estuve, no sé, otros 2 meses recuperándome de eso (pero podía ir a calistenia). Me recuperé del dedo gordo. Al mes o dos después, me fracturé el quinto metatarsiano del mismo pie… y acá estamos. Estoy escribiendo esto desde mi estudio, el de siempre, sentado en mi sillón de trabajo y con una bota (creo que se llama walker) de esas que te ponen cuando te quebrás. Hasta ayer anduve con muletas, porque no podía pisar. Me fracturé el pie izquierdo por segunda vez en menos de …3 meses. La primera vez fue el dedo gordo, luchando en Jiu Jitsu; recién estaba en GB1. Fue la última lucha del traino, y ahora hace 10 días me fracturé el quinto metatarsiano del mismo pie, también luchando, pero esta segunda fractura pasó de una forma re idiota.

¿Voy a volver a Jiu Jitsu? No lo sé. ¿Existirá la forma de volver y practicar sin que me vuelva a lesionar? Estoy intentando no hacerme esa pregunta ahora. ¿Debo volver? La mayoría de las personas no lo entienden, pero creo que yo no puedo NO volver. Un luchador, no abandona.

Intervención de IA: I1/5 — corrección de ortografía, puntuación y formato; título autorizado por Gastón. Ver la escala completa

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