Sin levantar el lápiz

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Cordero a la vinagreta

Página 4 · Sábado 1 de agosto de 2026.

Anoche soñé con mi mamá. Primero estábamos acá en el barrio, en la cuadra. Después íbamos a la casa de una vecina y yo le compraba cordero a la vinagreta. Ella lo sacaba de una heladera grande, de esas de dos puertas, blanca. Al abrir la heladera estaba llena de tuppers, todos los tuppers eran blancos, y me daba uno a mí con el cordero.

Desde ahí nos íbamos a un lugar que era la entrada de Arroyo Leyes, pero a la vez era como Bariloche. Era una especie de tótem o escultura de entrada de pueblo que tenía mucha madera. Era lindo, a mí me gusta mucho la madera. Bueno, atrás de ese tótem había un lugar social como el que hay en Bariloche, al final de la peatonal.

Resulta que en un momento veo que la gente que estaba con nosotros empieza a decir: «¿Qué le pasó?». Y la veo a mi mamá tirada. Cuando la agarro veo que tiene algo en un ojo. Ella tenía la mirada triste, y entonces el ojo empieza a hacerse más grande, y más grande... y más grande... casi como una pelota de tenis.

Dibujo de un ojo enorme, azul y ensangrentado

Entonces decido llevarla a la guardia, que extrañamente queda cerca del lugar social. Nos atiende una señora de guardapolvo blanco, medio gordita ella, rubia y de lentes...

Entonces, ¡pum!, me despierto. No sé por qué, capaz porque me estaba meando o capaz por el frío que tenía de estar totalmente destapado. Me quedo tranquilo, le toco el culo a mi hermosa mujer que está durmiendo al lado mío y me abraza...

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