Sin levantar el lápiz
Páginas matutinas
QAP
Página 5.
Un amigo me hizo acordar de una época bastante copada de mi vida, la época de «radioaficionado trucho». Eran los años 90, alrededor del 95 para ser más preciso, cuando un día se me ocurrió agarrar los dos handies de banda ciudadana que teníamos en el negocio de telefonía de la familia y llevarlos a casa para probar qué onda, dado que nunca habían cumplido otra función que estar en una vitrina.
Los handies eran bastante parecidos a un ladrillo, eran realmente enormes y funcionaban con muchísimas pilas «AA» o con un transformador, además tenían una antena muyyyy larga.
Resulta que después de llevarlos a casa lo que hice fue conectarles un transformador chiquito de 12v y dejarlos conectados para ver qué era lo que iba escuchando. Con el pasar de los días lo único que escuchaba eran brasileros a los cuales no se les entendía nada, hasta que un día comencé a escuchar a una persona que hablaba español con una voz ronca y decía esto: «Custodio 14 QAP en frecuencia, canal 22...». La frase era mucho más larga, parecía que la había practicado.
Días más tarde empecé a escuchar conversaciones en español en este mismo canal 22. Intenté comunicarme, hablarles, pero nunca me contestaban, me preguntaba por qué no me podían oír.
Una noche de esas en las que me quedaba escuchando; para esta altura ya hacía mucho que me quedaba escuchando las conversaciones, me divertía mucho, hasta había anotado los nombres de todos los que pude identificar mientras hablaban, me sentía John McClane en Duro de Matar, estaba re entusiasmado; escuché cómo Custodio 14 le daba instrucciones a otra persona para que pueda transmitir mejor, le decía que tenía que comprar un transformador de estéreo en Radio Futuro, este transformador tenía 3 amperes de potencia, los cuales eran suficientes para alimentar la base de Banda Ciudadana.
Al otro día lo primero que hice fue ir a comprar esta fuente, la conecté y seguí escuchando, obviamente intenté hablar de nuevo: «¿Hola, soy Gastón, me escuchan?». Intenté varias veces hasta que... «Sí, te escucho. Hola, Gastón, ¿por dónde andás?». No lo podía creer, no puedo explicar la satisfacción que me dio que alguien me escuche, algo que había empezado como algo totalmente explorativo y que era producto de mi curiosidad se había concretado en algo real, había logrado transmitir y alguien me había escuchado, estaba entrando en un nuevo mundo, el mundo de la radio de banda ciudadana.