Sin levantar el lápiz
Páginas matutinas
Cuando tenía diez años me inventaba un diario
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Cuando tenía unos diez años me inventaba un diario. Re flashero. No era muy bueno dibujando, capaz que tampoco escribiendo :), pero dibujando menos. Había una señora que cada vez que veía mis dibujos me decía que eran geniales y que yo era muy bueno. El efecto que generaba en mí era genial, me hacía sentir re bien. Me gustaría devolver esa sensación al universo de alguna manera. Está muy bueno hacer sentir bien a los demás y, en vez de hablar para criticar, hablar para hacer exactamente lo contrario.
Del diario me encantaba crear los titulares y elegir la tipografía. En ese tiempo —por favor no saquen el cálculo— usaba una máquina de escribir. Para que los títulos quedaran más copados usaba algo llamado Letraset: unas cartulinas transparentes con muchas letras que se transferían al papel raspándolas.
Muchos años después terminé trabajando en un diario de verdad, aunque no escribía nada. Iba los sábados a la mañana a un estudio de Santa Fe y era el que hacía que las computadoras no se rompan. Me cuesta mucho entender por qué hacía eso un sábado a la mañana. Además la plata era bastante poca. Qué manera de desperdiciar el tiempo.
La mejor parte de esa jornada era que me iba caminando y escuchando música con los auris. En ese momento escuchaba Tool. Sí, yo también fui rockero jajajajaja. El trabajo era fácil, no me costaba nada y básicamente iba a flashear un rato. Fuck trabajo.
Creo que aquel diario inventado dejó en mí las ganas de escribir. Ahora, con algunos años más, sigo teniendo esas ganas. Escribir libera muchas cosas, me hace sentir creativo y me da un poco de alivio cuando siento que estoy haciendo poco de lo que realmente quiero para mi parte artística, o mi vida artística. No sé por qué las separo si soy la misma persona.
Un amigo me dijo que tenía que escribir páginas matutinas, que estaba bueno como forma de terapia. Yo hacía algo parecido desde antes, que era escribir sin levantar el lápiz. Es una técnica en la cual hay que escribir sin parar y sin levantar la lapicera, sin hacer correcciones y sin prestar atención a los errores ortográficos, nada. Se trata de dejarlo fluir y escribir a un ritmo en el que las palabras salgan tan rápido que la mente casi no pueda pensar.
Entonces salen cosas copadas, o no. Pero el sentimiento después de hacerlo es bueno, diría hasta liberador. Lo copado es hacerlo todos los días. La práctica y el ritmo hacen que cada vez sea más bueno. Y cuando uno ya se aburre y no sabe qué carajo escribir, ahí a lo mejor el azar ordena las cosas en su lugar, o en un lugar que nunca imaginaste que era posible, pero lo es.
Todo lo que escribo lo hago en EMACS. Casi nadie que lea esto va a entender qué es :), pero bueno, así es la vida jajajajaja. Las combinaciones de teclas rápidas hacen que la mente fluya. Qué difícil es escribir mucho. Supongo que con el tiempo la cantidad y la calidad van a ir aumentando. A lo mejor no.
Cuando mejor me salen las páginas es cuando logro escribir casi sin pensar. Escupo todas las palabras desde adentro y consigo un flujo continuo. Así, sin darme cuenta, libero la gaviota que tengo dentro para que salga a volar un ratito por el paisaje de las letras combinadas.
Sí, ya sé. La gaviota.
Me gusta escribir a la mañana cuando todavía estoy un poco dormido. Ahí entra el sueño, una casa que me parece haber visto antes, una canción, Martina, un ensayo, una pelea, el trabajo y las cosas que tengo que hacer. Todo cae en la misma página.
Ahí voy, sin rimar, sin pensar, escuchando música y escribiendo. Estas fueron las palabras de hoy, sin corregir.